El Nauta

Vengo a ser yo: Bautizado Ariel Gerardo Soto Higuera, nací 2600 metros más cerca de las estrellas en Bogotá, una mañana soleada de 1977. Soy periodista, orgulloso padre de Cata Soto (es una niña de verdad, no una mascota como es la moda en Facebook), tío de seis bellas criaturas engendradas por tres de mis cuatro hermanos.

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A los 8 meses de nacido ya me estaba quedando calvo.

Estudié comunicación social en una prestigiosa universidad privada bogotana y luego una maestría en una premiada universidad pública Argentina, trabajé en perversos medios de comunicación por varios años y en malvadas corporaciones por otros más, aunque no en ese orden. Los últimos cinco años me dediqué a las Relaciones Públicas en una reputada compañía colombiana.

Hace unos 10 años me subí por primera vez a una moto y, aunque me caí ese día y me raspé el brazo derecho por andar aprendiendo a manejar en camiseta, nunca más me volví a bajar. Desde entonces he tenido tres motos. La Honda V-Men 125cc, La Honda Twister CBX 250cc y la Kawasaki Versys 650cc. Me cuesta desprenderme de ellas por lo que las conservo todas.

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Acumulador de motos.

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“Juventud divino tesoro”

Siempre me he considerado un hombre de montaña, me gustan las alturas y escalar. No se nadar ni un poquito y por culpa de ese detalle estuve a punto de ahogarme en un caudaloso río colombiano alguna vez. Ahora siempre uso chaleco salvavidas cerca a grandes cantidades de agua.

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Sierra Nevada de Güican/Cocuy, Boyacá. Colombia. 5410 msnm.

Cada tanto  lo dejo todo para ir a ver el mundo en moto. Pero como no soy millonario, hago el viaje por etapas.

3 comentarios en “El Nauta

  1. El increíble Gerardito Soto, don Soto, Soto el grande, es grandioso ver cómo vas labrando tu camino a Alaska, pero no deja de llenar de lagrimas el saber que partes sin saber ni conocer la seguridad de tu camino, aquella parte donde relatas como el 25 de diciembre hacen una promesa con tu hermosa Cata, no deja de hacer que los ojos de llenen de lagrimas y temores lleguen a la mente, más aún todos aquellos que te queremos y sabemos tu felicidad puesta en ella, nos vamos contigo, siendo tu compañía de corazón, sabiendo y esperando que a tu regreso solo puedas decir, lo logre, esperamos tu viaje y así mismo tu regreso, por tu Cata, tu hermosa Cata y por todos…

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